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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Mafalda a la hoguera

basta

Es momento de armar una pira con las tiras cómicas de esta “niñita”. Para nuestros lectores Millenials que no saben qué cosa es Mafalda, QP la podría describir como:

“Un cómic donde una niña imberbe cuestiona a sabios adultos; siempre queda en ridículo y aprendemos la recta moraleja de la moderación.”

Los lectores de los 70s y 80s, entendieron mal el mensaje de Mafalda y la enarbolaron como una bandera de crítica al orden y al progreso. Estos jóvenes, ahora godínez ajados, creyeron que era posible criticar a los mayores y salirse con la suya (siendo además graciosos en el proceso). E incluso, para escándalo mayor, los godínez quisieron regodearse en su propia tenacidad. Pero, como bien sabemos ahora, nada de eso es deseable ni posible.

Mafalda no es “la voz de la conciencia de toda una generación” sino el conjunto de frases motivacionales mediocres que tus amigos tetos comparte en sus redes sociales esperando cambiar al mundo, pero sólo logrando causar lástima. Te explicaremos por qué.

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Mafalda continuamente recicla estereotipos orientales de forma racista.

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 1. 50 años promoviendo la falta de acción política en América Latina.

La vida de Mafalda es una receta para el desastre. Representando al latinoamericano de poco provecho, Mafalada habita en un apartamento en una familia de clase media que vive del trabajo poco productivo de su padre: es una Familia Godinita.

Como todos sabemos, en esta clase de familias hay mucho ruido y pocas nueces:

  • se critica al maltrato animal, pero nadie da de comer al perro;
  • se exige ayuda del gobierno para los pobres, pero los mantienen alejados porque temen que le hagan algo a su Chevi o su Atos;
  • se critican los orígenes de las costumbres y fiestas, pero en navidad la casa siempre se decora con plástico chino;
  • se proponen soluciones para la corrupción del sistema, pero celebran cuando un poli les aceptó una mordida y evitaron el corralón;
  • se apoyan los esfuerzos para cuidar el medio ambiente, pero nunca separan la basura ni ahorran energía.

Mafalda, natural hija de este sistema, no trasciende de esta visión idiosincratica o de doble moral (decir mucho sin hacer nada). Consecuentemente, sus críticas son amargas pero no conducen a nada–y nunca tuvieron la intención de hacerlo. En otras palabras, te hace sentir bien como darle like a una publicación contra el maltrato de los perritos.

flojo

Tuiteando con la mano derecha: “Nuestro gobierno no es representativo; ¡promovamos una verdadera participación ciudadana!”

Dentro de esta visión de indignación permanente, está implícito el desprecio por el trabajo. Según Mafalda, los que trabajan son inferiores: son ciegos porque no ven el verdadero valor de las cosas. El máximo valor se encuentra en hacer arte, soñar, apreciar la vida y sentarse en la casa a criticar lo que dice el noticiero.

No hay mayor prueba de ello que el bullying constante que hacen todos a Manolito, el único niño con visión para los negocios y el deseo honesto por sobresalir en la vida.

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Mediante juegos de palabras que afirman el consecuente, introducen la respuesta en la pregunta y otras viles falacias, Mafalda nos instruye que el status quo es indeseable. Pero, ¿qué es más deseable? ¿Qué acciones concretas debemos hacer para mejorar? Ella no lo sabe. Mafalda espera que “alguien más” haga algo.

Generaciones de latinoamericanos aprendiendo esta actitud de “Yo sé que estás mal, pero no sé qué debe hacerse para estar bien. Mientras tanto, voy a romper cosas”. Para desgracia de todos, personas como Aristegui seguramente leyeron en su más tierna infancia todas las tiras de Mafalda y quisieron seguir su ejemplo criticón sin propuestas para cambiar las cosas.

Algunas frases de Mafalda nos hacen recordar los momentos más oscuros en redes sociales:

Si ésta es expresión es digna de todo repudio en facebook, imagina una historieta hecha exclusivamente con esas frases:

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En Mafalda, no hace falta analizar a detalle qué hace bueno o malo a un gobierno. Ella ya sabe cuáles son los malos al estilo George W. Bush:

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Utiliza frases típicas de reporteros de nota amarilla en del Gráfico o el Metro:

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¿Qué debemos evitar? El discurso de Mafalda, obviamente:

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2. Inunda las universidades públicas de la región con supuesto “pensamiento crítico”

Es costumbre que en los soleados días, los universitarios latinoamericanos se deshagan de sus libros por flojera y tomen el camino fácil de Mafalda. No hay que temer, dicen, pues el único consuelo “intelectual” del Godínez es saberse lector de Mafalda. Recuerda a tus compañeros flojos de universidad que se las daban de amantes de la justicia, pero reprobaban con brío.

Pero en lugar de educarse intelectualmente, el universitario solamente se llena la cabeza con la infundada indignación de la clase media frente a los animales, infantes e “injusticia social”. Y ya se sabe el final de esa historia (ver el punto 1).

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El lector típico “súper intelectual” de Mafalda

Pero como dijo Alexander Pope: “A little learning is a dangerous thing; Drink deep, or taste not the Pierian spring” (Un poco de aprendizaje es cosa peligrosa; bebe profundamente, o no bebas de la fuente de Pieria). ¿Cuál es el riesgo de leer Mafalda en lugar de estudiar?

Mafalda nos hace creer que entendemos conceptos complejos como gobierno, democracia, situación mundial, interés común, etc., con sólo leer unos cuadritos de un comic. El educado por Mafalda se cree un intelectual y se atreve a opinan con referencias a unas pocas palabras que dijo una niña sobre cómo el gobierno debería de proveer servicios públicos:

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¿Pero acaso el “intelectual” que ha leído el comic conoce la diferencia entre un bien público y uno privado? ¿Conoce los problemas de gorronería que existen en la provisión de bienes de no exclusión y de no competencia? ¡Por supuesto que no! Todos estos conceptos no caben en tres cuadritos, y menos si se quiere agregar algo gracioso. Pero el lector de Mafalda no conoce su infinita ignorancia y no le importa: él sólo sabe lo que leyó en un chiste de Mafalda y Guille y está feliz con ello. Punto.

Si algún universitario “intelectual” quiere utilizar a Mafalda para promover su agenda, puedes hacerle algunas preguntas que tirarán todo su teatrito:

despotismo

¿Qué hace despótico a un gobierno? ¿Qué elementos contiene la vacuna que pide Mafalda? ¿Es la vacuna un bien público o uno privado?

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¿Qué es lo que a Mafalda le causa risa? ¿Cómo definimos democracia en la actualidad? ¿Vivimos en una democracia “aristotélica” o al estilo “federalista”?

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¿Qué hace al norte una región más desarrollada que el sur? ¿Es válido el argumento de Montesquieu al respecto?

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3. Esparce la negra semilla del feminismo

Al igual que con muchos otros conceptos que Mafalda utiliza sin adentrarse en una discusión teórica seria, el feminismo ya está dado como algo bueno. ¿Por qué? Porque ella lo dice, naturalmente.

sexy

Hasta en Mafalda el feminismo acaba cuando se tiene la urgencia de sentir la mirada lujuriosa de decenas de hombres jariosos

Mafalda aboga por poder jugar deportes “de niños” y aspirar a oficios “de hombres”. No justifica por qué esto es deseable, sólo sabe que lo quiere. En un análisis psicológico de estas necesidades anormales podemos deducir que:

  • Tenía un fetiche por utilizar corbata y uniformes de hombres
  • Abogaba por mayores libertades y derechos para poder arrejuntarse con algún vago argentino
  • Deseaba destruir a los hombres del mundo

En realidad lo que Mafalda esparcía era un feminismo extremo, agravado por un odio irracional hacia la familia tradicional, las amas de casa y los derechos de las mujeres a decidir ser esposas sin una carrera universitaria. ¿Por qué es tan malo que una mujer quiera dedicarse al hogar, a su esposo y a sus hijos? Según Mafalda, porque los hombres son malos y todas las mujeres deben de ir a la universidad para quitarles los empleos a los hombres y desterrarlos del mundo. Basta leer algunos comics para convencernos totalmente de esto:

Mafalda quiere aprender cosas “importantes” porque ella odia a los hijos y a las mamás:

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Frecuentemente, el feminismo se relaciona con ser malagradecido, y en el caso de Mafalda con un terrible desprecio a una mujer casada en plenitud:

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“Necesitas consuelo, no quedar como una estúpida, verdad?” Un desprecio más claro e hiriente, imposible:

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4. La visión falaz de las relaciones internacionales

Bajo una falacia antropomórfica, Mafalda equipara con frecuencia las relaciones entre países con las relaciones personales, cree que no existen diferencias entre los deseos de los diferentes pueblos (sino solo entre sus líderes), y que todo sería más sencillo si compartiéramos los recursos existentes. Esta visión totalmente inadecuada del sistema mundial no sería nociva si no fuera tratada como un imperativo moral al que todos debemos aspirar.

Pero como hemos visto, en Mafalda las salidas fáciles, los conceptos trillados y el uso ambiguo de ideas son lo único que se nos ofrece. No podemos pedir más de un comic surgido de un país latinoamericano que debe mantener un nivel mínimo de intelectualidad para que la gente que lo lee no termine confundida o sintiéndose ridícula por no comprender la diferencia entre las visiones realista, liberal o comunista del sistema internacional de la Guerra Fría.

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El desprecio a las instituciones internacionales es muestra de la total incomprensión sobre su fundamento y funcionamiento.

Nuestro único consuelo es que los Godínez que leen a Mafalda no entienden lo suficiente como para comprender qué es el sistema internacional y sólo se ríen con la tortuga llamada Burocracia (una palabra que, aunque mal entendida, es utilizada por todos).

Pero algo que no debemos olvidar es que el mame es un elemento esencial de Mafalda. ¿Recuerdan la frase “El mundo está enfermo, le duele el Asia” que da origen a frases horrendas como “Me dueles, México”? Es original de Mafalda.

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¿Cuál es el siguiente paso?

Ahora que conoces bien la mediocridad de Mafalda y lo nocivo de su intelectualismo infantil, diviértete despreciando a tus conocidos haciéndoles creer que tienes una buena imagen de ellos con frases como:

  • “Eres tan graciosa como Mafalda”
  • “Me recuerdas a Mafalda; eres tan feminista como ella”
  • “¿Por qué no pones una cita de Mafalda en tu ensayo?”
  • “Ah mira, ¡qué Mafalda quedó tu análisis!”
  • “¡Felicidades! Entiendes conceptos complejos tan bien como Mafalda”

irresponsables

Cuidado: irresponsables leyendo Mafalda

Comentarios

Sergio Méndez dice:

“Esparse la semilla negra del feminismo”…leo la sección y la aplico la misma crítica que ud le aplica a Mafalda…¿Por qué el feminismo es referido de manera tan negativa (“semilla negra”)? No encuentra ninguna respuesta..excepto cliches anti feministas (“odio irracional a la familia”, ” las amas de casa y los derechos de las mujeres a decidir ser esposas sin una carrera universitaria”, ninguna de las cuales ocurre en los libros).

Edimar B. dice:

Hace muchos años pense lo mismo de los lectores de Mafalda que la defienden a capa y espada de su considerarla una imagen de super autoridad intelectual y que es el ultimo recurso a la critica latinoamericana. Ya que muchos le consideran portadora de la unica e innegable verdad y sabiduria absoluta de un mundo del que no se toman ni un segundo en analizar.
Y estan tan seguros de la sabiduria de Mafalda que la aplican a su vida quedando asi como unos buenos poco inteligentes “Ñangaras” indignados.

Sergio Méndez dice:

Olviden mi último comentario. No había dado cuenta que esta página es una mamadera de gallo sin sentido.

EL AMARGADO dice:

Alguna vez escuché al director de Miele (Marca alemana inventora de la lavadora) asegurar lo siguente: “Nosotro hemos hecho mas por la liberacion femenina que todas las feministas juntas”

Mary Carmen Espinoza dice:

Esta página es un asco….

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