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Humor para gente que piensa

Crítica desde el machismo mexicano a “Cásate y sé sumisa”

Desde su publicación a finales de 2013, el libro Cásate y sé sumisa ha causado una gran polémica en todo el mundo. El libro fue publicado por el Arzobispado de Granada (en ese “país” que sobrevive actualmente sólo de cobrar regalías a Latinoamérica por usar la letra ñ).

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España hoy día. Descripción gráfica.

Este libro ha sido considerado por algunas personas como una “guía machista para el matrimonio”. Ofrecemos aquí algunos ejemplos de frases que han causado polémica (todos los extractos del libro están en color rojo):

  • “El secreto de un matrimonio santo o, lo que es lo mismo, un matrimonio feliz, es que las mujeres ante el hombre que hemos elegido, demos un paso atrás”
  • “Cuando tu marido te dice algo, lo debes escuchar como si fuera Dios el que te habla”
  • “Debes someterte a él. Cuando tengáis que elegir entre lo que te gusta a ti y lo que le gusta a él, elige a su favor”
  • “En caso de duda, obedece. Sométete con confianza”

Pero, ¿es este libro realmente una guía machista? ¡Por supuesto que no! Es claro que quien así lo afirma no entiende nada sobre el machismo real y sólo hace el ridículo intentándolo–seguro que es mujer.

A continuación presentamos los cinco puntos principales del machismo mexicano (el mejor y el más cabr*n) y cómo no tiene nada que ver con el libro Cásate y sé sumisa. Este esfuerzo ha sido necesario para ilustrar a las mujeres, feministas y otros grupos que perpetuamente se equivocan en todo lo que hacen y piensan.

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Nivel de machismo en esta imagen: 6 de 10 (el hombre podría haber conseguido lo mismo chasqueando los dedos )

 

1. El machismo se centra solamente en el hombre, no en la mujer (obviamente).

No es necesario hacer una guía sobre el comportamiento femenino, ni hacer escándalo por “el deplorable estado de la moral en que viven las jóvenes”. Los únicos manuales que se necesitan en el mundo son aquellos para hombres hechos por hombres (como el aclamado “Código masculino“), o las compasivas guías para mujeres hechas por hombres interesados en que las féminas se den cuenta de que todo lo que hacen está mal (como el aclamado escrito “Cómo se siente un hombre“).

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Este tipo de guías hacen la vida más sencilla, pero no dejan de ser una pérdida de tiempo. El marido, y no este librito, es quien dicta las reglas. Punto.

Los sentimientos femeninos (cualesquiera que esos sean) son toda esa actividad humana que requiere atención residual después de que los hombres discutan los más recientes avances de la ciencia, las oportunidades de negocio, las aristas de las ideas políticas de la actualidad, las posibilidades filosóficas del pensamiento contemporáneo y los resultados de los deportes de hombres.

Si queda tiempo después de que los hombres garanticen que el mundo seguirá girando, tal vez pueda incluirse en la agenda un breve intercambio de palabras con una mujer. Los tópicos a discutir pueden incluir: la dificultad de la preparación de la sopa, la limpieza del hogar, y cómo ha mejorado la situación de las mujeres a través de los años hasta aceptar que su vocación es mantenerse a la sombra de sus maridos.

“Ahora las mujeres ya no estamos obligadas a ser criadas, pero podemos elegir servir por amor y como respuesta libre a nuestra vocación”

La verdad es que a las mujeres les basta con saber cómo conducirse ante la vida bajo el lema “Uno como quiera ya vivió, pero ¿y las criaturas?” Más allá de eso, no hace falta que aprendan nada por sí mismas; el hombre se encargará de enseñarles todo lo que necesitan saber. Ellas no necesitan leer libros ni ver la televisión. Mejor que se vean bonitas y nada más.

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 El lema que el macho mexicano ha impuesto a las mujeres para que se dirijan en su simpática e irrelevante vida diaria.

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2. El macho domina sobre todas las cosas. Si los otros no saben su lugar, no es relevante. Pero si hace falta, se les enseña.

El macho mexicano domina sobre todos los modelos civilizatorios inferiores: autocracia, matriarcado, democracia, chavismo, etc. El macho mexicano sabe que cualquier organización social, política, económica o religiosa es un reflejo de debilidad y de falta de huevitos para hacer las cosas por uno mismo.

Eso de andar creando instituciones u organizaciones es la estrategia de los débiles para protegerse de los verdaderos machos, cuya soberanía sobre otros seres es una condición y no una aspiración.

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El verdadero macho ni debate ni negocia; se impone.

Ante esta realidad, ¿para qué se necesita una guía que diga a las mujeres de forma redundante lo que ya saben por naturaleza?

“La mujer lleva inscrita la obediencia en su interior. El hombre, en cambio, lleva la vocación de la libertad y de la guía”

El libro Cásate y sé sumisa no enseña nada nuevo y, de hecho, desenseña (qué podía esperarse de un libro escrito por una mujer). El hombre no “lleva la vocación de la libertad y la guía” porque esta condición superior no es una inclinación ni un potencial que se desarrolle con el tiempo; es un estado de naturaleza. El hecho que algunos no lo sepan, no significa que no esté ahí.


El macho mexicano en todo su esplendor. Las groserías son opcionales, pero ayudan a que los débiles entiendan el lugar que les toca.

Como siempre, hay momentos en que grupos inferiores cuestionan el status quo y quieren cambiar la escala social dominada por los machos mexicanos. En estas situaciones, el macho tiene la opción de poner en su justo lugar a los otros, o permitir algunos pequeños excesos en los delirios de grandeza de los débiles.

Esta decisión no siempre es fácil, pero el macho a veces retrocede gracias a la magnánima benevolencia que sólo tienen los mayores adalides terrenales. Viendo la impotencia y pequeñez de esos otros seres, ¿por qué no darles la ilusión de poder y enseñarles cuando fallen que el dominio sobre otros no es un “derecho social” sino un privilegio natural reservado solamente a los machos?

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“Sí mi vida, lo que tú digas. Uff, tú tienes el poder en la casa”–como no.

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3. Con matrimonio o sin él, las mujeres deben ser domesticadas y moldeadas.

Según este ignominioso libro, el único destino de la mujer es casarse. Pero esto es un error. Una mujer no siempre termina casada, sino que es seleccionada para ello: sólo las mujeres más bellas pueden acceder a este privilegio.

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“La belleza física en las mujeres es la clave de la selección natural en la humanidad” – Charles Darwin

Pero agenda del macho lo es todo y no solamente incluye a “las esposas”. La única diferencia que existe entre una mujer casada y una soltera es que la la primera tiene un tutor personal que la domestica y le muestra cómo dirigir su vida diaria. Esto hace la vida más fácil para ambos y es un modelo probado durante siglos y que se ha buscado ampliar, sin mucho sentido, a las personas del mismo sexo.

La educación para acceder al privilegio del matrimonio depende de la familia: un padre no puede sino esforzarse por hacer de su hija una mujer casadera y para ello le enseñará dónde se encuentra su lugar y los peligros de intentar otras actividades. Incluso si su hija decide refunfuñar armar una vida propia, la semilla del machismo ya está insertada en su interior y sólo necesita ser regada para florecer maravillosamente en el matrimonio.

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“Echo dolorosamente de menos aquellos tiempos en que los maridos aparecían solemnemente a la hora justa preguntando: ‘¿qué hay de comer’?”

Ahora bien, la domesticación de las mujeres solteras corresponde a todos los hombres del mundo, y ésta puede ser una tarea tan molesta que muchos simplemente deciden abandonarla por completo. Gracias a Dios todavía hay valientes machos que harán hasta lo imposible por domesticar a esas mujeres por medio de piropos, chistes, acosos y otras tantas técnicas desarrolladas a través de los siglos para esta patriótica tarea.

El hecho que su novio no les haya ofrecido la oportunidad magnífica de casarse, o que ni siquiera tengan novio, hace pensar–correctamente–que algo malo tienen las mujeres solteras que las ha apartado del matrimonio. Por ejemplo: hijos, enfermedades (feminismo, perspectiva de género), deformidades físicas (copa B o inferior), etc. Aquellas que ya han pasado la edad casadera, habrán conocido la amargura de la vida y probado cosas malas, por ello deben ser miradas con sospecha y reticencia.

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Autoconvencimiento: el último recurso de los fracasados.

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4. Tener una esposa sumisa es como ganar por default–es aburrido y atrofia al cuerpo y al cerebro.

La mujer que se autoasume como sumisa es sospechosa. “Sumisa” podría ser un eufemismo para decidia, flojera y para evitar trabajar. Ningún hombre quiere casarse con una mujer floja y fodonga–mucho menos después de haber visto durante años al Chavo del ocho.

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La imagen de una esposa “sumisa”

Los hombres machistas preferimos a una esposa con los adjetivos “hacendosa”, “cumplidora” o “eficiente”  para la correcta administración del hogar.

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La imagen de una esposa “hacendosa”

El libro Cásate y sé sumisa tiene muchas frases que mezclan premisas verdaderas con conclusiones incorrectas. Por ejemplo:

“Las mujeres nos olvidamos de que no se puede tener todo: trabajar como un hombre y estar en la casa como una mujer”

Es cierto que las mujeres no pueden tenerlo todo (ver punto 2 sobre la superioridad natural del hombre), pero esto no significa que las mujeres tengan que quedarse sentadas todo el día sin hacer nada en la casa simplemente porque son menos capaces que los hombres. Tampoco significa que las mujeres no puedan trabajar y salir a la calle a hacer las cosas que ellas quieran–pensar eso es una simple justificación para flojear y no esforzarse.

Una mujer “sumisa” podrá ser fácil de sobrellevar, pero no es ni interesante ni deseable, y genera más gastos que ingresos. La esposa ideal para un machista mexicano es aquella que se paga sola.

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“Mi esposo me motiva para trabajar y desarrollarme profesionalmente. ¡Es un ángel!”

Además, una esposa como la que propone Cásate y sé sumisa probablemente pierda cualquier atractivo físico original en muy poco tiempo. Es bien sabido que con la falta de actividad, las partes duras reblandecen, el cabello se cae y la esposa adquiere proporciones bovinas.

Todo el libro Cásate y sé sumisa es anti-machista y contrario a la estructura que que los hombres hemos armado para mantener a las mujeres felices y esbeltas. Querer regresar a un pasado de sumisión, gordura y aburrición es simplemente inaceptable.

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“Con seguridad, hace falta aprender a reducir la propias expectativas”

 

5. El macho real no quiere la sumisión de su esposa, sino la completa desaparición de su voluntad, aceptada racional e inconscientemente.

El verdadero macho no es el que le pega, encierra o somete a su esposa, sino aquel que consiente que ella realice tareas que están muy por encima de su capacidad, y da pequeñas advertencias amorosas sobre la dificultad que conllevan.

“¿Está bien que trabajen las mujeres? Es una de las pocas preguntas a las que no sé qué responder”

A diferencia de lo que el libro dice, no hay mejor escuela para la novia o esposa que permitir que maneje el coche, que trabaje las horas que ella quiera, y que haga las decisiones financieras que ella prefiera. La realidad es que no lo hará bien, y chocará, arruinará diversos proyectos laborales y perderá el dinero de forma recurrente.

Con el tiempo, y después de fracaso tras fracaso, ella desistirá de intentar algo nuevo, y admirará a su esposo no sólo por su sabiduría al advertir con antelación las dificultades infranqueables que ella enfrentaría, sino por su lealtad al no abandonarla después de probar que es “una buena para nada”.

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 El fracasado intento de una mujer de ser independiente, y el heroico hombre que estuvo ahí “para apoyarla en todo”.

El macho no quiere una esposa sumisa que le tema porque la maltrata o porque cree fervientemente que “Dios desea que se honre al marido”. El macho quiere una esposa fuerte e independiente en la cual pueda desaparecer, lenta pero totalmente, su voluntad personal, por medio de manipulaciones inconscientes que ella razonará como ayudas sinceras provenientes de un paternal y amante marido siempre dispuesto a aconsejarla y consolarla. “No te preocupes mi vida, no tienes que volver a ese trabajo después del incendio que causaste, yo me haré cargo de todo; ellos no te pueden valorar.”

El trabajo del macho mexicano estará listo cuando cada pensamiento de su esposa sea “¿Qué esperaría mi esposo que yo hiciera en esta situación?”

Ella podrá segur trabajando, viajando y cuidando a los niños, pero ninguna de estas tareas las hará ya por un deseo personal de superación, sino por una necesidad imperante de complacer a su esposo. Su marido se ha convertido en un ejemplo de perfección que solamente puede ser comparado con los héroes mitológicos griegos, a los cuales él supera por mucho. Las palabras de su esposo no la hacen sumisa, sino que le abren los ojos a la realidad y a la única solución posible: hacer todo lo que él le sugiere.

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“Tenías razón mi vida, si sirvo primero el agua y después la leche, no se tira. ¡Eres el mejor!”

Ella trabaja para ayudar a la casa, y cada centavo ganado es entregado a él, porque ha demostrado ser el mejor administrador que ella ha conocido. Tanto, que si él a penas lo mencionara, ella dejará de inmediato el trabajo. ¿Cómo podría equivocarse aquel que me guió en cada paso hasta ser la mujer independiente y fuerte que soy el día de hoy?

 

Conclusión

Un matrimonio machista feliz no es aquel de una sumisión total de la esposa, sino de pequeñas batallas ganadas poco a poco hasta conquistar ese pequeño espacio de voluntad propia que tiene la esposa, y gracias al cual mantiene la capacidad de decidir por sí misma. Esa tarea corresponde solamente al esposo y no a un librito que se hace pasar por “machista” para conseguir ventas.

Si una mujer desea tener un matrimonio feliz no debe ser sumisa, sino luchar por su independencia y por su desarrollo personal. Cuando falle, encontrará en su esposo a aquel ser magnífico que la guiará y la enseñará cómo ser fuerte, independiente y verdaderamente feliz. Si una mujer quiere aprender sobre la vida leyendo Cásate y sé sumisa, tiene garantizada una vida completa de sufrimiento y arrepentimiento: “¿por qué me casé con este imbécil que me trata como su sirvienta?”

Evitemos estas historias innecesarias de sufrimiento femenino: apoyemos la censura del libro Cásate y sé sumisa y sigamos utilizando el modelo machista mexicano para el matrimonio feliz.

Comentarios

[…] qué escribimos cosas tan terribles acerca de la mujeres. Por ejemplo, Cómo se siente un hombre, la guía del macho mexicano y otras tantas historias. La verdad es que todo eso nos sale del corazón, porque los escritores de […]

[…] Les escribo porque alguien mandó a mi correo uno de sus textos y por equivocación pude visitar su nefasto sitio. […]

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