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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Mi llanto desde los United; no me olvides, te necesito

Escrito por La Carmela, en un lamento insoslayable.

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Antes de venirme a Estados Unidos pensé en nosotros.

Yo había escuchado que las relaciones a distancia eran difíciles.

Amor de lejos felices los tres o cuatro, dicen, ¿no?

Tal vez tú no me extrañas porque mucha gente tiene una fascinación contigo, pero a mí no me satisface nadie más.

Tal vez es que llevamos demasiado tiempo junto; tal vez te volviste parte de mí.

— — o — —

No te voy a mentir, sí he buscado reemplazarte.

Los fines de semana, en las noches y a veces incluso durante el día.

Sobre todo después de una fiesta, siento un vacío interior.

Me fijo en las esquinas y en los barrios latinos a ver si alguno se te compara.

Trato de satisfacer mi necesidad con lo que hay a la mano. Pero ningún gringo ni pocho te llega.

¿Qué tienes que no puedo olvidarte? ¿Qué pasa que no puedo vivir sin ti?

— — o — —

Me gusta cómo te ves, cómo hueles, cómo te sientes.

Siempre pienso “si estuviera en México, podría tenerte…”

Es una tortura estar lejos de ti, que ninguno pueda reemplazarte.

Mi cuerpo pide por ti.

— — o — —

Recuerdo cuando en México podía tenerte cada vez que quisiera.

Siempre sabía dónde encontrarte y siempre estabas caliente para mí.

No estaba satisfecha sin al menos tres, ¿no? Ah, qué rico.

Necesito poco para recordarte, para estar lista para ti. Ya sabes…

— — o — —

Mi familia no entiende mi obsesión.

“No es bueno y no es digno de ti; no es para niñas bien”, me decían.

Pero eso sólo me hacía quererte más. Lo prohibido siempre es lo mejor, ¿o no?

¡Cuántas veces estuvimos juntos sin que nadie se enterara!

Estas escapadas de viernes, ¿recuerdas?

“Voy al spinning”, decía, pero en realidad estaba sudando contigo.

— — o — —

A la gente le da vergüenza verte en restaurantes fancy con velitas y meseros de uniforme.

Pero cuando te llevaba a mi casa no era igual; me gustaba hacerlo en la calle y rodeados de mucha gente.

¿Vouyerista? Quizá un poco. Pero nunca me arrepentí.

Ni siquiera cuando mi hermana nos cachó con las manos en la masa. Pero, ¿cómo evitarlo?

— — o — —

Mis manos se sienten bien al tocarte… me haces sudar.

Sólo tú me haces sonreír así.

Aunque mi respiración es agitada, siempre quiero más.

Y termino bien. Muy bien…

Cuando estaba satisfecha y sabía que ya se acabó, siempre sabía que te podía tener cuando quisiera.

Pero ahora que estoy lejos, sé cuánto te extraño.

— — o — —

Eres único.

Eres único al carbón, con guacamole y una orden de cebollitas.

Cómo te extraño pinche taco.

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