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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Discusión sobre las tarifas diferenciadas en el metro del DF

El gobierno de la Ciudad de México en su afán de satanizar a la gente de la clase media y superiores ha anunciado que buscará maneras de dirigir el subsidio al metro sólo a las clases que lo necesitan. Dijo Miguel Ángel Mancera:

No todos los que usan el Metro necesitan el subsidio. Estamos buscando los mecanismos financieros adecuados, estamos analizando. La gente debe estar tranquila porque esto no va a ser de un día para otro sino lo estamos haciendo con todo cuidado

En otras palabras, Mancera quiere que las clases superiores paguen lo que le pertenece a los pobres. Según él, esos malditos ricos una vez más están destruyendo a la ciudad y no basta castigarlos con los muchos impuestos diferenciados que ya existen (tenencia, predial, ISR, etc.).

He aquí un análisis serio y con rigor académico sobre el tema realizado por los escritores de Quen Pompó:

 

No existe manera alguna real de establecer el subsidio diferenciado:

La verdad es que eso de andar discriminando por clase social es sólo digno de regímenes subdesarrollados y totalitarios–como la unión soviética, Bolivia y Canadá.

Además, el gobierno del DF no tiene ni las herramientas ni los pantalones para obligar a nadie a hacer nada. Los burócratas del DF se la pasan en sus oficinas disque “trabajando” y “organizando la Ciudad de la Esperanza”, pero eso no lo vemos en la realidad. Nada de lo que han dicho que van a hacer lo han hecho:

  • A los microbuseros les valió su propuesta de “subimos la tarifa a cambio de que mejoren el servicio”. Subió la tarifa y el servicio siguió igual.
  • Los manifestantes ni se enteran de que hay “autoridades” por ahí “garantizando la seguridad de los comercios de la ciudad”. Todos los que marchan en el DF hacen lo que se les pega la gana: pueden tomar cualquier calle o plaza que deseen y el gobierno lo único que hace es ponerles baños y carpas para que estén contentitos.
  • Anunciaron que iban a quitar a los vagoneros y a los vendedores ambulantes del metro, pero ahí siguen como si nunca nadie hubiera dicho nada. Y peor aún: ¡hasta hay prostitución adentro del metro!

¿Cómo cabrajos creen estos efebos que van a poder controlar eso de las tarifas diferenciadas?

Ya ni la amuelan las “autoridades” de la ciudad: ni siquiera han podido hacer que todos los que usan el metro compren su tarjeta recargable. Eso es el colmo. Es bastante chafa y hasta da risa de tanta lástima.

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Meh, que la modernidad se espere. Además, no es como que vaya a ir a ningún lado.

Y es bastante estúpido pensar que los ricos aceptarán pagar más si hay formas de pagar menos. No por nada son ricos: no andan regalando el dinero. ¿Creen que no harán hasta lo imposible para conseguir el subsidio? ¿Creen que no utilizarán sus contactos en el gobierno para conseguirlo para ellos y para sus conocidos? ¿Creen que no mentirán en cualquier documento que les pidan firmar?

Finalmente, para cómo son los defeños de quejumbrosos, con que haya una sola persona “pobre” que no consiga el subsidio, todo el programa se considerará un fracaso y dirán que Mancera es un pobre diablo. La gente se quejará, hará machas, quemará edificios, romperá macetas y hará popó en la calle para mostrarle al gobierno, una vez más, que no puede hacer nada bien.

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Lo único que hemos visto hacer bien a Mancera es usar casco como un padrote.

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Habrá incentivos perversos no previstos:

Nada más es cuestión de imaginarse cómo serán las cosas: antes yo pagaba $3 pesos para entrar al metro y ahora debo pagar $11 (el precio por boleto sin subsidio). Eso significa un 260% de aumento. Mientras tanto, los “pobres” siguen pagando los mismos $3.

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¿260% de aumento? Pues ni que el metro usara gasolina Premium.

Por supuesto, ante este brutal aumento, buscaré cosas para desquitar el precio: me voy a poner a tirar basura, voy a vomitar en los vagones y voy a entrar sin bañarme ni lavarme los dientes para incomodar a los que sí tienen subsidio.

Además, haré hasta lo imposible por quedarme adentro del metro todo el día y hasta instalaré mi oficina en los andenes del metro Balderas. Ahorita sólo estoy en el metro un par de horas en las tardes para ver a las señoritas cuando salen de las oficinas, pero ahora voy a quedarme ahí desde que abra el metro hasta que cierre a media noche.

Y los más afectados con el aumento de precios, como siempre, serán los vendedores ambulantes y esos que se acuestan sobre vidrio. ¿Quién les comprará algo si cada boleto de metro es carísimo? Los pobres nunca les compran porque no tienen con qué. Entonces, los vagoneros dependen de la clase media para mantener su negocio y llevar un poco de dinero a su familia. Van a acabar arruinados…

¿Qué vamos a hacer los usuarios sin los vagoneros que ponen música gratis en el metro? ¿Quién va a entretenernos en los largos traslados tan tediosos y olorosos? El gobierno es demasiado codo como para poner bocinas en los vagones y tocar reguetón y Pokétribal.

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Ya nadie le le va a comprar discos a mi discoteca portátil. Mala onda…

Pero no todo está perdido para quien desee seguir pagando lo mínimo por cada viaje de metro. No hay que ser un genio para saber que puede tenerse un subsidio de por vida comprando hoy muchos boletitos del metro a $3 y seguirlos usando en los años venideros. Hasta estudiantes del Conalep y de la UACM pueden deducir eso. Yo compré cientos de boletos cuando el metro costaba $2 y todavía me quedan suficientes para unos 10 ó 15 años.

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Mi subsidio gubernamental para la eternidad.

Y la peor de las consecuencias del aumento en el precio del metro es la externalidad regresiva que convertirá a la Ciudad de México un pueblo bicicletero: las bicicletas. Con el nuevo precio del metro la gente preferirá utilizar su bicicleta para llegar a su escuela o trabajo, retrasando el reloj tecnológico del DF unos 90 años. ¿Acaso Mancera quiere que seamos un país subdesarrollado como China o Bolivia? ¡¿Quiere que seamos Bolivia?!

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Seguro éste es el sueño húmedo de Mancera: un montón de onegeros retrógradas evitando el desarrollo nacional.
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Si de todos modos se va a hacer esa cosa del subsidio, aquí hay algunas ideas:

Discriminar por altura: Los altos siempre son ricos y los pobres siempre son chaparros. Simplemente midiendo a una persona se puede determinar su nivel de ingreso.

Sortear el subsidio: Podrían hacerse sorteos semanales estilo “Melate” y truquearlos para que los pobres y los nacos se saquen el de 2×1 en boletitos de metro. Eso daría un aire de legitimidad al subsidio. Igual que las elecciones se la dan al gobierno.

Discriminar por la ropa: El periódico electrónico El Deforma propuso determinar el subsidio por la marca de ropa de los usuarios. Aunque es una idea sin suficientes fundamentos sociológicos, a los escritores de Quen Pompó nos beneficiaría porque usamos los mismos suéteres tejidos por nuestras abuelas desde hace 15 años.

party-hardLa reunión de Quen Pompó de los viernes por la noche.

Diferenciar el servicio en los vagones: Podrían ponerse vagones diferentes para los que paguen diferente. Un diputado local del PT de la Asamblea de DF nos pasó un esquema con su propuesta para diferenciar el servicio en tres clases de vagones. (Da clic en la imagen)

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