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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

5 razones para vender tu voto al mejor postor

1. Tu voto es uno entre 50,000,000

El argumento más conocido para desestimar el valor de tu voto es que es uno entre cincuenta millones de votos y que tu boleta realmente no cambia nada. Es cierto.

Esto sólo ha empeorado con el rápido crecimiento de la población en México. Cada nueva persona votando hace que tu boleta reduzca su valor en la elección.

votofilaLas personas que están en las filas de la casillas te están arrebatando un poco de tu poder de decisión. Castígalos echándote gases.

En 2012, por ejemplo, Peña Nieto ganó por 3 millones 309,765 votos. Si hubieras votado por AMLO y no por Peña (sabemos que al final esas gallinitas y costales de cemento sí te convencieron), tu voto individual no hubiera cambiado absolutamente nada.

Hubieras necesitado conseguir que millones de personas cambiaran de opinión para poder, al menos, lograr un empate. Y no pasó. Y no iba a pasar. Y no pasará jamás.

 

2. Vender tu voto es la única manera de obtener algún beneficio de él

Un voto en México es carísimo en costo (cerca de 17 dólares) pero su valor es igual al de un boletito perdedor del Melate: no sólo es uno de otros 50 millones iguales, sino que no participa en ningún sorteo y su valor esperado siempre es cero.

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Con el Melate siempre tienes la esperanza de que pase algo bueno mientras marcas tu boletito. Eso nunca pasa cuando marcas un voto.

¿Por qué tu voto no vale nada? Hay taaaaantos votos en cada elección que si hay algún problema con la casilla en la que votaste, todos los votos que ahí se depositaron simplemente pueden ser “anulados”, es decir, cuernos. Además, si hay problemas con muchas casillas, todo un distrito electoral puede ser anulado.

¿Acaso crees que el IFE convoca de nuevo a los ciudadanos de esas casillas para que vuelvan a votar? Por supuesto que no. A nadie le importa anular votos con tal de contentar a todos. Aquí puedes leer las reglas de nulidad.

Por ejemplo, en las elecciones del 2012, tu voto pudo haber quedado en una de las 524 casillas que fueron anuladas–principalmente por errores humanos al contar. Es decir, incluso si te crees el cuento de que “estás decidiendo el futuro de tu nación”, tu voto puede nunca ser considerado en el resultado final.

Tener en tus manos un voto es igual que tener un cuadrito de papel de baño que de todos modos acaba depositado en un bote de basura. Si puedes sacar algo de dinero con él, ¿por qué mejor no venderlo desde el principio? Nosotros no te juzgaremos.

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3. La compra de votos beneficia a los pobres

La compra de votos es una política progresiva de transferencia de recursos a los pobres. Si eres pobre, entonces esta compra es un premio que el gobierno te da directamente a ti–complementaria a Oportunidades y otros programas a los que estés inscrito. Vender el voto es el único incentivo material para que el gobierno te haga caso. Utiliza ese poder.

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Esta gráfica muestra que la compra de votos está dirigida a los pobres. Elaborada con datos de la encuesta de salida de Consulta Mitofsky (aquí puedes descargar varias encuestas).

Al vender tu voto ayudas a que gane un corporativista o un populista, y así puedes asegurar dádivas hasta las próximas elecciones (¡seis años con regalos!). Quien compró tu voto se acordará de ti en el futuro y nuevas transferencias de dinero o artículos de despensa llegarán a tus manos–siempre y cuando sigas siendo pobre. 

Además, si no aceptas vender tu voto, podrías ser amenazado personalmente o hasta podrían sacarte de los programas de subsidios. ¿Para qué arriesgarse? No dejes a los candidatos con las manos llenas, mejor deja que te consientan.

voto

Vender tu voto no sólo te hace feliz a ti sino a todos los que participan en este gran esfuerzo coordinado en lo oscurito. ¡Siéntete orgulloso por ayudar a otros!

En última instancia, los partidos compran estos apoyos ilegales con tus impuestos. Más vale que los gasten en ti que en estatuas doradas de sus mascotas. Esto hace que la compra de votos esté en el espectro de la responsabilidad ciudadana y tengas el deber de exigir esos impuestos de vuelta cuando te los ofrezcan en forma de dinero, despensas, lamparitas o últiles escolares.

 

4. Aunque tú no lo hagas, siempre habrá alguien más que sí venderá su voto

Si tú no aceptas el dinero o la despensa, alguien más sí la aceptará y venderá su voto. Podrá darte coraje, pero es la verdad. Y tú lo sabes. Y todos lo sabemos.

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¿Intercambiando lealtades por frijolitos bayos o k asen?

Eso significa que tu “moralidad partidista” y tu “apoyo incondicional a tu candidato favorito” no servirán para nada. Al final alguien más sí venderá su voto y tu partido de todos modos saldrá afectado.

¿Por qué no entonces ser un poquito egoísta y sacar un poco de dinero o de artículos  de despensa? Cuando pierda tu partido hazte tonto y culpa a los otros. Después de todo, tú no fuiste el único que vendió su voto. La culpa es de todo el conjunto de desleales, y tu voto individual realmente no hizo ninguna diferencia (ver puntos 1 y 2).

 

5. Premia a quien se esfuerce por conseguir tu voto

Todos sabemos que las promesas políticas no valen nada. No votes por alguien que prometa hacer algo por ti en el futuro, mejor vota por aquel que está haciendo algo por ti ahora al comprar tu voto.

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“Más pronto cae un hablador que un cojo”, excepto cuando el hablador paga por adelantado. Así nunca cae. Nunca.

Debes de motivar que los partidos compitan por comprar tu voto. Si convences a los políticos que sólo conseguirán tu voto si lo compran, elección tras elección las despensas y los amuletos partidistas que te ofrezcan serán mejores y más caros. Todo en beneficio tuyo– y pagado por tus impuestos. ¿Qué mejor manera que vivir así del erario?

De hecho, si le echas ganas en la negociación, podrías crear tu propio grupo de interés. Imagínate: tu grupo puede negociar una elección directamente con los candidatos a cambio de concesiones, obras, carreteras, regulaciones favorables, indultos legales, etc.

 

Conclusión

No te conformes: ¡exige más! No votes por un partido porque te regale algo, sino deja de votar por aquel que no te da nada. Exige el dinero y la despensa que te corresponden por vivir en un país eternamente subdesarrollado, asediado por políticos corruptos, hundido en la desgracia por una sociedad desleal y egoísta, y gobernado por un régimen tan bananero que ni Centroamérica reconoce como un igual. ¡Es tu derecho!

despensa

Esta es la imagen de la verdadera democracia mexicana. Me cae que sí.

Comentarios

[…] Así que la próxima vez te escandalices por lo mucho que gastamos en cada voto en México (más de 17 dólares) piensa que nos ahorraríamos miles de millones de pesos si las mujeres dejaran de votar. Y el resultado sería el mismo, a menos que vendas tu voto al mejor postor, algo que definitivamente debes hacer. […]

Monica dice:

“tu voto puede nunca ser considerado en el resultado final.” Zaz los mataste…

[…] al menos conozca todos los partidos que aparecerán en la boleta (si es que decide ir a votar). Lo mejor sería que el ciudadano vendiera su voto y dejara de preocuparse por saber qué partidos están […]

[…] 5 razones para vender tu voto al mejor postor – Quen Pompó […]

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