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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Por qué no deberías creer en superhéroes

En Quen Pompó somos geeks, muy geeks; pero ante todo, somos democraticos, por eso votamos por Peña Nieto. Presentamos una reflexión de por qué los personajes conocidos como superhéroes están tan errados.

Un superhéroe decide que su interpretación personal del bien y del mal debería ser universal. Este personaje decide quién es bueno y quién es malo cuál Dios o diseñador de políticas públicas. Con base en esto, asigna muerte y lesiones a las personas. ¿Sabe a cuántas familias alimentaba el sicario que mata? ¿Qué el niño que se drogaba  ahora trabajará para una multinacional en vez de morir joven? ¿O que los escritores de este blog poseen el concepto definitivo y perenne de la Verdad?

Bueno, este señor sí estaba por encima del bien y del mal

Un superhéroe es juez, parte y ejecutor. La idea detrás de estos héroes se opone a la democracia representativa y a la división de poderes. Estos individuos suponen que sus poderes les dan fuerza más allá del ciudadano común que aburridamente elije quién escribe las leyes y quién las ejecuta. Son completamente discrecionales  al decidir a quién violentan y Quen Pompó exige un contrapeso electo y la separación de los poderes del superhéroe.

Un Chávez en cada enmascarado


Es un culto al hombre fornido que nunca seremos. Oh enclenque lector, sabes que añoras se Superloquesea, pero tu odio es tanto que no soportas ver su éxito. A menos de que gustes de ver pequeños dibujos de fornidos hombres sometiendo a fornidos criminales. La situación fáctica es que no tienes a Mary Jane ni una esperanza de vida sin diábetes.

Soñad…


Son un reminiscente pagano en el siglo XIX. Como el chamán vestido de venado invoca a la presa, el murciélago invoca el poder sobre las sombras y la araña el poder sobre las arañas. Estás son formas opuestas al progreso de entender el crimen; Batman haría mejor estudiando bases de datos de robos de autos para buscar regularidades.

Quién sabe, similar en tantas culturas, quizá Deerman sí fue el primer superhéroe


Son demasiado gringos. Exigimos algo nacionalista: un superhéroe de luengo bigote y abultado vientre. Los superhéroes no entienden de ninguna de las debilidades que nos hacen latinos. No saben de reguetón ni de cortejar a las damas. Tampoco entienden que la negociación y la conciliación podrán ser llamadas corrupción, pero no implican una vestimenta exótica.

Preferido por las damas sólo después de Thor

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