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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Una carta de amor a mi generación, la última generación cuerda

Si eres asiduo lector quenpompó seguramente perteneces a la generación nacida por ahí de los años ochenta, la llamada “Generación Y” o como a mí me gusta llamarla, la “última generación cuerda”. Viste el nacimiento del Internet, conoces a la perfección a cada personaje de los Simpson y sabes quienes son los Caballeros del Zodiaco. Recuerdas cuando la selección mexicana le ganaba a la de Estados Unidos. Además, estás convencido de que algo está pasando en el mundo, algo feo, horriiiiiible. Las cosas ya no son como eran antes.

En mis tiempos los millonarios eran malvados e impresentables, y no necesitaban usar cuellos de tortuga ni preocuparse por tonterías como el agua, las ballenas o los niños.

En tu juventud tuviste acceso a la nueva tecnología de inmediato, y ésta estaba hecha para tí. Te tocó el nacimiento del internet (incluida toda la  pornografía, música y películas que puedas imaginar, por las cuales no has tenido que pagar un centavo), el crecimiento de los celulares, los videojuegos videojuegos, etcétera. ¡USASTE NAPSTER! La brecha intergeneracional con tus padres es inmensa. Seguramente aún te piden ayuda cada que se pone el protector de pantalla.

Antes del internet, el único porno que viste fue el Pay Per View distorsionado de Cablevisión

Actualmente, tu correo seguramente es algo así como juan_perez@hotmail.com (si es que fuiste precavido), nacoboy2000@latinmail.com (si fuiste medio wey) y putoelquelolea@tumama.com (si fuiste un hijo de la chingada). Nada de nombres repetidos ni de tener que meterle números y puntos (ejemplo: juan.perez1332). Cuando registraste tu correo lo hiciste a tu antojo.

Además, estás consciente de todo lo que debe tener una computadora y no necesitas esperar a que a Steve Jobs se le ocurra que “tal vez necesites flash, una cámara web o un teclado de verdad”. Tampoco pagarás de más porque quieres que tu computadora sea negra (cuando fue lanzada, la macbook negra costaba 50 dólares más que una blanca de las mismas especificaciones). Si no tuvieras hueva podrías armar una con tus manos.

¿64 gb? De niño me prometieron autos voladores y realidad virtual.

Nadie te enseñó a usar el celular, la comisputadora o el ipod y sabes que ningún chamaco tarugo del milenio te enseñará. La brecha intergeneracional tecnológica ya no existirá con tus hijos, y en lugar de ser rey o reina del mundo tecnológico, te enfrascarás en discusiones bizantinas con tus hijos sobre si HTML6 es mejor que Flash.

Tus papás suplicándote conectar la video.

Te tocó el último cachito de grandes artistas antes de que el alternativo, los emos y el reggaeton le dieran en la madre. Todo mundo sabe que la música actual apesta, pero tú puedes decir por qué. Conociste a Kurt Cobain, pero afortunadamente eras demasiado joven para que su muerte te importara un cacahuate.

Como un acto de respeto a mi audiencia, intentaré no mencionar a Arjona. De verdad se ve que son gente decente (aunque no prometo nada)

Los primeros políticos que conociste eran genios del mal, como Salinas o Fernández de Cevallos. Después llegó la democracia y todos se volvieron simpáticos y políticamente correctos. Hoy en día Fox no asusta ni a tu abuelita, mientras que la máscara de Salinas sigue siendo de las más vendidas en Halloween.
Cuando prendías la tele veías caricaturas bien dibujadas y con un guión coherente. Viste a los Simpson en su máximo esplendor, Animaniacs, las tortugas ninja, los Caballeros del Zodiaco. Pero lo más importante es que jamás viste tu sexualidad amenazada viendo convivir a Bob Esponja y a Patricio Estrella. Las caricaturas eran como deben de ser: japonesas, violentas y emocionantes. Nada de homoerotismo ni weyes andróginos semidesnudos o personajes de sexo indefinido.

Éstas sí eran caricaturas, chingao!

Un buen hombre un dia me dijo, “lo único bueno de los ochenta es que nacimos nosotros”. El Gran Espagueti Volador, a quien adoramos aquí en Quen Pompó, al crear la década de los ochenta, lo hizo con una única intención: que sirviera de cuna para la que sería la generación que habría de salvar al mundo de lo que vendría. Piénsalo, si hubieras nacido unos años antes tus padres te hubieran concebido bajo el influjo de las drogas en un baño móvil de un concierto (suponiendo que eso no fue lo que sucedió). Un poquito después y serías emo, como tu hermanito. De acuerdo con los astrólogos de quenpompó Júpiter, la Luna y Lucerito estaban alineados el día que naciste.

En cambio, cuando Arjona decidió dedicarse a la música, estaban alineados Urano, Plutón y tu mamá.

Las generaciones más viejas te parecen aburridas y demasiado locas. Tus tíos hippies sufren de desempleo, enfermedades venéreas y tatuajes impresentables. Además, son del culto del 68 y han sufrido la decepción de la “democracia” foxiana. Agradeces no haber nacido en esa época.

Las generaciones más jóvenes no te espantan, más bien te dan risa. Pero fue necesario un bautizo de fuego. Tu resistencia fue puesta a prueba continuamente: los metrosexuales, La risa en vacaciones, Arjona (perdón), OV7, Ventaneando. Gracias a eso ahora te puedes burlar de los que ahora son pubertos.

Cuauhtémoc Blanco debe estar revolcándose en su tumba.

Comes gorditas y Mc Donalds sin problema. Al tirar la basura te vale madres si va en el bote de orgánico o inorgánico. Te tiene totalmente sin cuidado usar abrigos de piel o comer animales en extinción o que sean muy tiernos.  De niño jugabas en la calle y cada dos semanas te luxabas, fracturabas o te partían la madre. El cáncer, el calentamiento global y la gordura te hacen los mandados. Los niños del milenio ni siquiera podrán comprar garnachas en la escuela.
Además, durante estos últimos años has descargado toda la piratería y porno de enanitos que has querido y nunca has tenido miedo de que te llegue una multa en el correo. Has pasado meses enteros viendo películas sin pagar derechos de autor. Dentro de pocos años, todo lo tendrás que comprar a través de iTunes y algún burócrata revisará lo que ves por internet (¡qué horror!).

Por estas y muchas razones puedo decir hoy con orgullo ésta es la última generación cuerda. Si tú perteneces a ella, espero que tomes conciencia de lo que representas y de lo mucho que el mundo necesita de ti. Así que la próxima vez que veas a tu hermanito, por favor dale un zape de mi parte.

Tu hermanito


Comentarios

ANA dice:

Le doy un 10 a esta publicación

ANA dice:

aunq no estoy muy de acuerdo con eso de q nos vale tirar la basura en organico e inorgánico. La verdad yo crecí con el comercial de gota a gota el agua se agota, el inicio del hoy no circula y el hoyo en la capa de ozono porq estoy segura de q nuestra generación es bastante consiente en lo ambiental.

Lalo Onganiza dice:

Hizo falta el ojo mucho ojo!

Lalo Onganiza dice:

aunque es algo tarde para decirlo jaja

Don Guicho Balderrama dice:

Cierto. Nuestra generación veía a los empresarios como raza que daba empleo, ganaba lana, venian del infierno y punto. No que ahora, hasta tenemos que tener un sellito de empresa socialmente responsable … y hasta casi casi ser populares y aparecer en revistas de corazón.

GranPapi dice:

NO MAMEN!! TAAN CIERTO!! yo recuerdo que desde ese entonces vestrite chingón era ponerte una camisa de franela, una camiseta, mezclilla y una sbotas o tenis, y ahora resulta que es moda de los hispters??? que no mamen!!! esas son chingaderas de niño pendejo!!!! así como los emos y todas esas joterías!! No hay nada como echarte tu gordita de foca en extensión, mientras ves las trotugas ninja y tiras la basura a la chingada…

Chucho Segura dice:

¿No mamar quien escribe tanta basura? ¿Cuantos años tienes? ¿Todo tiempo pasado fue mejor? Por tus referencias debes tener mi edad y te quejas como anciana añorando el porfiriato. Claro que me da pena decirlo, pero estoy seguro de que a mis 15 años me veía la gente tan ridículo como uno ve a un emo hoy. Yo usaba unos pantalones tan anchos que cabían mis 2 piernas comodamente en una sola de las bolsas, me peinaba de raya en medio y me decoloré todo el pelo que encontré. Esto no es una carta de amor a nuestra generación, es tu declaración personal de bienvenida a la vejéz achacosa y quejumbrosa, al menos tengo la tranquilidad de que no todos tus contemporaneos somos tan viejos de actitud.

Zorro dice:

También mándale un zape a este güey…

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