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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Las cinco razones por las cuales los políticos nos toman el pelo

Los políticos mexicanos, además de huelgas kilométricas en la avenida más importante del país (y de las pocas que están pavimentadas, no como las de provincia), saben hacer toda clase de monerías que dejan atrás a los habitantes del zoológico de Chapultepec.

Una maravilla esto de la política mexicana

No obstante, existen razones para creer que este comportamiento tiene un fundamento científico. Recientemente, un artículo en el Wall Street Journal señaló las principales razones por las cuales los políticos toman malas decisiones. En Quen Pompó te las resumimos y ponemos ejemplos de nuestra linda realidad nacional.

1. Creen saber más de lo que en realidad saben

Sistemáticamente sobreestimamos cuánto entendemos de las causas y mecanismos de cosas que sólo conocemos a medias. El economista de la salud Hans Rosling una vez dio a un grupo de estudiantes una lista de cinco pares de países y preguntó cuál nación en cada par tenía la mayor tasa de mortalidad. Los estudiantes sacaron bien 1.8 de 5, lo cual suena nada mal, tomando en cuenta el nivel intelectual de nuestra población. No obstante, los chimpancés sacaron bien 2.5 de 5. La culpa no era de la ignorancia de los estudiantes, sino de su confianza en cosas que eran falsas.

Por ejemplo, la relación entre pobreza y narco

Creencias falsas como que hay que gastar más en educación, o que debería haber más policías para combatir el crimen son la orden del día entre todos nosotros. Y votamos así. Bien decía Facundo Cabral:

Mi abuelo era un valiente militar, no le temía a casi nada. Pero uno de sus grandes temores era a los pendejos. Y les temía por una sola razón, porque son muchos. Sales a la calle y la encuentras llena de pendejos. Son tantos que elijen presidentes. Son tantos que elijen a pendejos como presidentes, gobernadores y congresistas.

2. Asumen que todos los problemas merecen una solución (generalmente mala)

El mejor ejemplo de esto es en Inglaterra la “ley de perros peligrosos”. Una vez, un gobierno local vivió un par de casos en los cuales un perro hirió o mató a gente, por lo que decidieron sacar una ley chafa y burocrática que funcionó pésimamente. Eso es probablemente lo que pasará con la crisis económica, la guerra contra el narco o lo que ya pasó con la ley electoral del 2007.

Gobierno: si pensabas que los problemas eran malos, espera a ver nuestras soluciones

Rara vez un político va a levantarse de su asiento y dirá: “no debemos hacer nada”, cuando hacer “algo” sólo empeorará el problema. La soución más aparatosa y con mayor gasto dejara al político como una estrella que se preocupa por la gente y lo convertirá en un héroe, aunque haya empeorado la situación.

3. Creen sólo lo que es conveniente creer

Si eres directivo de una institución inútil, como el Instituto Nacional Indigenista, cada vez que haya probabilidad de perder un poco de presupuesto, todos los problemas del país se deberán a la falta de atención a los indígenas, para los que se requiere acción urgente so pena de terribles consecuencias. Esto se llama razonamiento motivado.

Nosotros nomás decimos…

Pocas veces un director de una institución reconocerá que el problema del que se encarga es pequeño y hay otras prioridades para la nación. Nunca veremos al director de CONAFOR diciendo que los bosques no están siendo tan depredados, o al secretario de salud diciendo que los indicadores muestran que la salud mexicana es cada vez mejor, o que los 30,000 muertos por el narco de 2006 a 2009 se quedan aproximadamente a 10,000 de distancia de los de los accidentes automovilísticos.

4. Sólo nos venden la parte bonita

La gente tiende a ver los beneficios de una política, pero no los costos ocultos. Por ejemplo, el teórico francés Frederic Bastiat argumentó que es una falacia pensar que romper una ventana crea trabajo para el vendedor de vidrio, y por lo tanto es bueno romper ventanas. No obstante, nadie se fija en el trabajo que dejó de tener el sastre debido a que el propietario gastó el dinero en reparar la ventana. Un teórico inglés, Bernard Mandeville, llevó al extremo este razonamiento, admitiendo todos los vicios de la sociedad (robo, homicidio, prostitución, etc.) y convirtiéndolos en virtudes porque generaban riqueza (abogados, forenses, etc.).

Hay muchas políticas públicas en la que sólo se nos venden los beneficios (monorriel, “justicia social”, pensiones) pero no los costos (más impuestos, corrupción, menos derechos), y nosotros continuamente nos dejamos tomar el pelo. Pero no os preocupéis, el monorriel viene a tu pueblo.

5. Las emociones cuentan más que los argumentos

La “heurística del afecto” es un nombre sofisticado para un concepto obvio: no nos fijamos en los defectos de las cosas que defendemos emocionalmente. Por ejemplo, el derrame de petróleo del golfo mató 1,300 aves aproximadamente. Los molinos de viento para generación de electricidad matan entre 40,000 aves al año en Estados Unidos, generalmente de especies raras, como las águilas. No obstante, rara vez las tecnologías “limpias” reciben la mala publicidad por este tema mientras que las otras son vilipendiadas por el público en general.

(En la imagen) Un desastre que la corrección política nos impide ver

Lo más probable es que tu político favorito esté pensando en este momento cómo ganar más dinero y votos que en las soluciones a tus problemas. Todas estas soluciones son pagadas por tu dinero, al mismo tiempo que asumes que la mejor solución es la más políticamente correcta. (Es decir, cualquier cosa que sea verde, que ayude a comunidades pobres y aumente la competitividad del país.) Duda y ten miedo, mucho miedo cuando un político y la masa en general acepte de buena gana una propuesta. Los resultados serán nefastos.

Desconfía cuando todos estén de acuerdo…

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