Sal con una chica que lee

Seguramente han ustedes leido el texto “Sal con una chica que no lee” de Charles Warnke, que ha circulado en los últimos días por Facebook. Quen Pompó se dio cuenta de lo equivocado que era este texto y se dedicó a hacer una respuesta cínica que esperamos que nuestros lectores disfruten. Nos deja con la pregunta… ¿por qué no simplemente quedarse con la mujer que piensa?

Sal con una chica que lee, la encontrarás en la Condesa, en la Roma o por Coyoacán. La encontrarás en medio de muebles viejos y arte snob. Háblale de Proust y bebe vino con ella, porque te la va a creer. Invítala a restaurantes orgánicos y de comida regional o, dependiendo del día, a un café de lectura. Dile que te gustaría conocerla a profundidad*, que te gusta cómo piensa* y cuán buenas son sus ideas porque es como has pensado que el mundo ha de cambiar*. Invítala a Coyoacán, donde las ideas del progreso ocurren*. Pero llévala en coche, que nadie te aguanta que la lleves a comer pedaleando, ni siquiera ella es tan ecologista.

Inicia una conversación sobre cuánto te preocupan los animales*, el desarrollo local* y lo mal que está la estrategia contra el narco*. De cómo te gustaría renunciar a tu -maldito- capitalista y machista trabajo para dedicarte a estos temas sociales*. Háblale de tus acciones en favor de los derechos de los pueblos indígenas*, de las minorías sexuales* y la violencia contra las mujeres*. Cuéntale que estás leyendo Rayuela por segunda vez*, que Vargas Llosa es un conservador amargado y que sólo merece la pena leer la introspección de Neruda* o la queja social de Volpi*. Llévala al cine a ver Iñarritu y películas europeas, y presume que sólo el cine de arte capta la esencia de la vida*. Si de verdad quieres impresionarla, llora con la escena menos emotiva de la película, y dile que te recuerda a tu infancia, cuando leíste por primera vez La Divina Comedia*. Invítala a escuchar declamaciones públicas de poesía con toda la gentuza que aun lee ese género.

(*Todas estas frases son mentira).

Volpi, ¿qué más decir?

Pero ten cuidado, porque estas chicas saben historias de amor y desamor. Han leído que hay una pasión que arde, y también saben que hay hombres malos. Han leído historias de mujeres que saben lo que quieren. Creen que la vida tiene trama, que ellas son las protagonistas y que tú serás solamente un punto anexo en su drama vivencial. Obviamente, podrás contrarrestar este virus feminista apoyando sus teorías con atole en los dedos. Sal con una chica que lee porque es muy fácil convertirte en el conejo que guía a Alicia con un libro cuál caballo con zanahoria.

La chica en cuestión

Regresa a su casa y pon un poco de jazz para seducirla. Cuéntale de todos los autores de literatura y jazz que conoces y cómo te gustan las películas de Woody Allen porque mezclan el drama, la comedia y el psicoanálisis de una forma artística sin igual. Cuentale también que el jazz étnico de Brasil o Bali son tus preferidos. Di que la música mística de la India te hace alcanzar la verdadera espiritualidad. Por último, llévala a la cama con música tántrica y todas esas basuras asiáticas.

Dadle Putumayo (albur)

Proponle que se vaya a vivir contigo y recibe su aceptación. Ella te dirá que sí porque quiere demostrar a la sociedad su libertad sexual, aunque no sienta cariño por ti. Permite que esa hippie -con una opinión demasiada alta de sí misma- te indique las retorcidas formas en las que debes de vivir y decorar su habitación con temas tribales e ecoligentes. Proponle matrimonio y entra en un hiato de varios años debido a que “no está preparada y tiene tanto qué vivir”. Concluyan que probablemente lo mejor para ambos es estar juntos de vez en cuando, dado que ninguno de los dos ha encontrado nada mejor y probablemente no lo harán.

Por cierto, ese no eres tu

Deja que se vaya a la India, a África, a salvar cebras y unicornios. Irá a Venecia, a encontrarse a sí misma. Cuando no se encuentre a sí misma, recíbela de vuelta cuando esté vieja y acabada, y cuando el yoga y los viajes sólo la hayan hecho más insufrible. Vivirás en la suciedad, en la inconveniencia de compartir una vida con alguien que nunca está porque siempre habrá un mundo mejor en su cabecita -como Don Quijote. Muere solo y miserable porque nunca pudiste tener una relación con una persona que pudiera amar.

-o-

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que no lee. Hazlo, porque la chica que no lee vive en este mundo, aquí y ahora. Porque entiende mucho más que tú o que yo de la vida. Porque sabe que tú y ella son seres pequeños, insignificantes, pero capaces de construir sentido paso a paso sin tener que recurrir al escapismo novelístico. Porque ella te guiará y te obligará a ceder para construir algo mejor y tú definitivamente no quieres que eso suceda. Lo que tú quieres es la indefinición eterna porque así eres tú.

Hazlo porque la chica que no lee disfruta bailar, porque está viviendo el presente y porque está contigo. Ella te enseñará a hacer lo mismo: a disfrutar cada momento, y no vivir un nudo imposible de desatar. No está siguiendo los pasos que evocan un pasaje que leyó en una errada novela, ni tampoco busca la perfección que tendría que dar si estuvieran filmando su vida. La chica que no lee te acompañará a ver Rápido y Furioso 5 y la pasarán muy bien. Pueden salir a cualquier lugar sin evocar paisajes imaginarios que -sin duda- te deprimirán terriblemente. La chica que no lee, no lo hace porque no necesita demostrarle nada a nadie. Si le surge el interés, leerá, pero su vida sucede y no es una novela.

Ella es una chica que no lee

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Acerca de Juan Trancos Garcia

Astrólogo egresado de la Universidad Astrológica de Salamanca. Escritor de noticas del corazón en periodicos locales. Calza grande y es derviche en sus ratos libres. Trabja en Quen Pompó cuando hay Tonayán fresco y películas de ficheras. Su libro favorito es "A calzón amarrado" de Irma Serrano y su película favorita es "CV for Charro Vendetta".