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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

La crisis como oportunidad: ¿para qué una guerra contra el narco?

Últimamente se ha cuestionado mucho si la guerra contra el narco está funcionando, y si el gobierno debería seguir luchando o dejar el asunto por la paz. Existen estudios serios que afirman que la guerra no está cambiando nada, y que sólo está dejando muertos a diestra y siniestra. Pero eso no es cierto.

¡Y vamos por 6 años más!

En un libro publicado por CASEDE (capítulo 2 de Armando Rodríguez Luna), me topé con una parte que me pareció interesante:

Cabe decir que, además de los magros resultados durante la década de los noventa, los efectos fueron contrarios a los objetivos planteados y, más aún, surgieron otras formas de producción y tráfico de drogas hacia Estados Unidos. En gran medida, esto se expresa por la aparición de nuevas drogas, nuevas rutas y nuevos grupos organizados de traficantes de drogas afincados en México. 

¿Por qué los resultados han sido contrarios a los esperados? ¿Por qué el crimen organizado ha incrementado sus operaciones en lugar de reducirlas? Rodríguez Luna escribe:

La expansión de los cárteles mexicanos se puede explicar por las siguientes razones: un mercado de consumo estable y más atractivo en Estados Unidos debido a la consolidación de un mercado negro de drogas como la cocaína y la heroína a causa de las políticas punitivas de la década de los años noventa; la emergencia de un mercado consumidor en México; la reducción al mínimo de las capacidades de los cárteles colombianos para controlar el tráfico de drogas producto del Plan Colombia y de las acciones del gobierno de Álvaro Uribe; más la ineficacia y la corrupción de las estructuras de seguridad en México.

Los cárteles se han visto amenazados y han entrado en crisis. Esto lo escuchamos todos los días en las noticias: “Los grupos del crimen organizado están enfrentándose unos a otros porque tienen problemas internos y se están reestructurando.” Esto, según el gobierno, es algo bueno porque debilita a los grupos delincuenciales. Pero tal vez esto no sea cierto.

Tal vez el presidente y los diversos personajes implicados en la guerra contra el narco no hayan recibido por e-mail esa horrenda cadena que nos intenta motivar diciéndonos que cada crisis es una oportunidad, y que de hecho en chino, el mismo pictograma significa las dos palabras. Nos intenta convencer que en todo momento de crisis tenemos la oportunidad de replantearnos y salir fortalecidos.

Así, podemos esperar que en la crisis de los cárteles, en lugar de morir y debilitarse, encuentren una oportunidad para reestructurarse y salir fortalecidos. Hace algunos años no era algo común que los grupos de narcotraficantes secuestraran o pidieran “derecho de piso” a los comerciantes. Estas acciones son una evolución por los éxitos del ejército y la policía en el decomiso de armas (Rubén Aguilar Valenzuela y Jorge G. Castañeda, El Narco: la guerra fallida, México: Punto de Lectura, 2009). Tampoco era común el secuestro masivo de inmigrantes en el territorio nacional. Esto es una evolución por los éxitos en la captura y la detección de narcomenudistas y sicarios.

El crimen organizado no se ha quedado con los brazos cruzados esperando a que el Estado lo destruya. Todo lo contrario: se ha modernizado, ha implementado las tres recomendaciones de Quen Pompó para profesionalizarse, ha utilizado nuevos métodos de contrainteligencia, ha convertido la crisis en una oportunidad. Y ha logrado sobrevivir a la guerra que el Estado libra en su contra.

Los capos modernos ya no son rancheros malolientes, sólo mira su Polo London.

Por otra parte, el Estado mexicano no ha hecho mucho para aprovechar las muchas crisis que vive para modernizarse. Tiene una crisis económica que no reconoce, una crisis de legitimidad que niega, una crisis de descontento social que calma con discursos que no dicen nada. En pocas palabras, espera que, haciendo lo que ha hecho durante varios años y no ha funcionado, de pronto las cosas comiencen a mejorar -sin razón aparente.

Yo apoyo la lucha contra el crimen organizado y creo que es un mal necesario. Pero hay que aceptar realidades que a veces no nos gustan: el Estado mexicano tiene una crisis que podría ser una oportunidad, si al menos la aceptara. Pero ninguno de los integrantes del gobierno aceptarán que han hecho algo mal porque siguen al pie de la letra la guía Quen Pompó para ser un político exitoso.

¿Cuál crisis? Mientras Shakira siga viniendo a México, yo me doy por bien servido.

No hay una solución fácil, pero algunas cosas que el gobierno podría hacer para no quedarse atrás en la guerra contra el crimen organizado son:

  • Dejar de querer tapar las crisis y aceptar ideas para superarlas.
  • Adoptar algunas ideas del post Cómo terminar con el crimen organizado en México.
  • Aplicar las estrategias para vencer a los burócratas.
  • Aplicar contrainteligencia real y aprovechar el descontento social para que actúen en contra de los delincuentes.
  • Atacar la demanda de drogas con programas reales, no con PrevenIMSS.
  • No atacar al crímen organizado. Dejar que piensen que no hay crisis, que se estabilicen y después hacer un gran operativo.

Comentarios

[…] he comentado antes que el gobierno mexicano debería ponerse las pilas para reaccionar ante la crisis de la guerra contra el narco. No digo que no esté haciendo nada, pero parece que no ha encontrado todavía la fórmula exacta […]

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