La vida no siempre es bonita. Generalmente uno se enfrenta a gente descortés, intolerante, payasa o con muchas ganas de chingar al prójimo. La mayor parte de la gente, los normales, aprenden a tener una piel gruesa ante todo excepto la gente más indeseable y las situaciones más difíciles. Muchas veces mejor prefieren desdeñar las pequeñas ofensas porque enojarse es sólo una pérdida de tiempo y energía. No obstante, los fresas, con abundancia de tiempo, dinero y energía, no son de este tipo de personas. A ellos les encanta sentir indignación por cualquier situación y buscan cualquier oportunidad para sentirla.
Los fresas más avanzados saben combinar lo fashion con la indignación
El fresa promedio no siente indignación por los insultos dirigidos a su condición de fresa. Les da igual e incluso les divierte. No obstante, los fresas por tendencia natural, gustan de indignarse por otros que ni siquiera solicitaron su indignación. Bueno fuera que esta indignación sirviera de algo, pero basta con preguntarle a una mujer golpeada, un pobre discapacitado o unos paracaidistas expulsados si la indignación del fresa le sirve de algo para lograr la anhelada justicia.
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Recuerda, decirlo es más importante que hacerlo. Y más con tus amiguis. Y más aún, ponerlo en tu Facebook.
Este tipo de fresa pasará gran parte de su tiempo preparándose para el momento en el que se sienta indignado. Cuando esto sucede, citarán autores, estadísticas y ejemplos históricos para contagiarte de su indignación. Cuando se cansen de regañar a los otros por su indiferencia ante la “apabullante pobreza en el país”, “los 30,000 muertos por el narco” o “grosería de llamarle chacha a las ayudantes domésticas”, podrán seguir bebiendo su frappuchino sinoidal a go gó de Punta del Cielo con una satisfacción para ellos comparable a ir a la yoga.
“¿Cómo te atreves? ¿¡Un Tíbet chino?! ¡Qué indignante!”
Los fresas lloran por las noches esperando la oportunidad de indignarse por cosas sexistas u homofóbicas. Ambas cosas les dan grandes oportunidades de tomar clases de autodefensa emocional, ponerse listoncitos en Facebook, hacer #activismoentwitter, o talleres de concientización sobre género. Lo que no notan es (1) que su público consiste en más fresas y (2) que están muy, muy lejos de la acción política necesaria para un cambio. Por supuesto, nunca les sugieras poner manos a la obra en lugar de solamente indignarse, puesto que sólo podrías obtener dos cosas: más indignación o que se una a una ONG.
Las formas de indignarse para el fresa son tan diversas como el arcoiris
Si quieres caerle bien a un fresa, menciona un caso de discriminación racial o algo que involucre a la iglesia católica de forma negativa y señala cuánta indignación sientes. Di que no es posible que las cosas sigan así, ponte una imagen ad hoc en tu Facebook y llama a la concientización sobre el tema. Los fresas te amarán y serás líder entre ellos.
Traducción libre de Stuff White People Like
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Tu artículo es indignante y desmitificante, así como escalofriante y abundante. Pero lo mmás indignante es tu foto de muerdealmohadas
jajajjaja
“La indignación moral es la estrategia ideal para dotar al idiota de dignidad” Marshall McLuhan