Menú

Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Los siete tipos de corazones rotos

El amor, a veces viene, a veces se va. Y cuando se va, deja sus estragos. Cómo quisiéramos amar sin dolor, que fuera como ir al pedicurista para quitarnos honguitos de los pies. Pero no es así, el amor llega hondo y lastima igual de hondo. Y todos encontramos una forma distinta de hacerle frente a nuestro dolor. El Departamento de Investigaciones Especiales de Quen Pompó ha recopilado para ustedes los sietes distintos tipos de corazones rotos:

1. El acosador


P2

Every breath you take, I’ll be watching you

Conocemos muy bien a esos freaks. Mandan mensajes, te observan, visitan tu casa. Son tu sombra, tu maldita sombra. Sólo quieres que desaparezcan. Te van a buscar al colegio, no te encuentran y le piden a tu amiga tu teléfono. Necesitan para el psiquiatra porque ya no tienen amigos pues sólo hablan de tí. (♫) Te tienen hart@. Sólo quieres que acabe esa tortura, pero el corazón roto se ha convertido en un autómata que sigue quién sabe qué extraño designio… porque nunca te tendrá. Te marca, hackea tu cuenta de correo, escribe obscenidades en tu automóvil… y pareciera nunca cansarse.

La cura a este corazón roto: Realmente no hay mejor cosa para detener a un acosador que un primo, mejor amigo, o hermano fuerte que le de una “calentadita” y se discuta en “buenos términos” las “contundentes” razones por las cuales nunca deberá acercarse más. Para los hombres, la recomendación es aprovechar esta fuente preciosa de sexo sin mucho esfuerzo.


2. El teatrero

dramaqueen300



Ya habíamos platicado antes de este tipo de corazones en Quen Pompó, y recaen en el tipo de novio romántico (que la tiene chiquirriquis) o con el posesivo. En cuanto a las novias, casi todas tienen tendencia a caer en esta categoría peligrosa. El teatrero, o drama queen, hace escenas cuando el amor se acaba porque eso aprendió de las telenovelas, (o de las series estadounidenses, que a final de cuentas son lo mismo, pero para snobs). Lloran, gritan, cometen estupideces dignas de una niña o niño de cuatro años.

Llegan a la agresión física (“¡¡Si no eres mía no serás de nadie!!” + cuchillo), pero habrá que perdonarlos, no lo hacen con mala intención, lo hacen porque sienten que su vida debería de tener cierto placer estético. Serán capaces de no comer, de no dormir, de entrar en una depresión fingida (que a veces ellos mismos se creen), de escribir larguísimas cartas y poesías para demostrarle al mundo que sufren, sufren y sufren.

La cura a este corazón roto: Si nadie les hace caso, se acaba el sufrimiento, pues no tienen a quién expresárselo.

3. El que se refugia en algo

food
Por favor, que se vaya el dolor

Todo se acaba. Tú lo entiendes. Ella lo entiende. Ambos desaparecen de sus mutuas vidas. A veces la extrañas y a veces piensas en que tal vez no era tan mala su compañía. Pero ahora nada sabes de ella. Sólo te llegan rumores. Que pasa todo el tiempo en el gimnasio, o que aumentó veinte kilos, o que inventó la máquina que salvará al mundo. Ella querrá olvidarte a toda costa, hará todo lo posible para dejar de pensar en tí, desde jugar solitario durante horas hasta preparar pastelillos y comérselos. Incluso será capaz de provocarse dolor para opacar al otro dolor que siente. “Maldita aferrada” pensarás, pero ella se aparecerá con un nuevo look, arreglada, fingiendo tener una nueva vida… o sin bañarse en dos semanas, con papada doble, y entrándole duro a la marihuana y los tlacoyos. Algo está mal y seguirá mal hasta que lo supere.

La cura a este corazón roto: solito se curará, cuando la báscula no aguante más, o cuando sea insostenible para su corazón el gimnasio, o cuando haya acabado todas las combinaciones posibles de solitario de la computadora.

4. El “ojo por ojo”

relationship_advice2
En la imagen: Esa maldita y tu “mejor amigo”, tu “brother”, tu “a tí nunca te traicionaría”

Todos conocemos a este tipo de personas, abundan en las series de televisión. Cuando saben que no habrá amor, se mantienen cerca, pero para lanzarse sobre tu hermano, tu mejor amigo, o tu asesor de tesis. Ellos aseguran que es amor real, pero tú sospechas (sabes) que la maldita se está vengando de tí. Ellos te lo explican y te piden por favor que no te sientas incómodo… incluso te invitan a viajar con ellos, a sus fiestas y cumplaños. Para que veas cómo se besan apasionadamente. Probablemente, todo terminará en desastre, con una escena de telenovela con gritos y (es posible) un choque autmovilístico, pero también cabe la posibilidad de que te hayas quedado sin pareja… y sin mejor amigo… ese desgraciado.

La cura a este corazón roto: la mejor técnica es la prevención. No permitas que seduzca a tu mejor amig@. Con eso basta… que todas sus balas reboten en tus defensas.

5. El de venganza lenta pero segura

malvada
La venganza es dulce

Este corazón roto es un poco más complicado porque son personas muy inteligentes y muy malvadas, algo difíciles de encontrar en nuestro país, en especial las primeras. Para poder obtener información acerca de la naturaleza de este corazón roto, hicimos uso de nuestro consultor privado (cuyos honorarios excederían las posibilidades de cualquiera). Éste nos refirió a una historia preciosa:

Una joven (que llamaremos Luisa) vivía con su pareja (a quien llamaremos Diego) en un idilio de amor. Sin embargo, las patanerías de Diego terminaron por romper un corazón tan blanco como el de Luisa… un corazón que lentamente se convirtió en negro. Luisa decidió aplicar una técnica paciente y malvada. A su “amor” le preparaba la comida para la oficina, todos los días un sabroso sandwich. O una torta para Digeuito… con regalito. Un regalito de varias cucharadas de mantequilla, mayonesa, crema y aceite. Lento, pero seguro, Diego ganó kilos y kilos “inexplicablemente” hasta que un día Luisa dejó a Diego, dándole una razón que pasará a los anales de la maldad: por gordo.

La cura a este corazón roto: Si detectas a tiempo su malvado accionar, dale una cucharada de su propia sopa.

6. El que nunca lo superará

867242032_23e3db17b0
Anoche vi en tus ojos que me querías y te besé
saboreando tus labios dulces, y abrazando la almohada me desperté

Posiblemente nunca hubo nada entre ustedes. Posiblemente sí. Hubo tiempos difíciles, él o ella pudieron ser cualquiera de los otros tipos, pero terminó en algo peor. Te aprovechaste en algún tiempo, aunque fuera sólo para divertirte. O por necesidad, tal vez. Estabas tan sol@. Luego te dio pena y dejaste de hacerlo. Y el corazón roto igual de patético, tullido y haciendo sombra. Te volviste su mejor amigo o amiga. Pero sus ojos brillaban más de lo que era cómodo para tí. Se vieron mucho un tiempo, luego dejaron de verse, pasaron los días y el tiempo lentamente difuminó todo. A veces vovlieron a haer buenas temporadas. Tu vida es otra y estás lejos. Él quedó en la negra espalda del tiempo. Estos corazones rotos escriben canciones melosas para olvidar, hace tiempo que dejaron de llorar, y suspiran mientras todo queda atrás. Afortunadamente para estos entes miserables, un día el ciclo empezará de nuevo y se convertirán en uno de los otros tipos.

La cura a este corazón roto: Sólo tiempo. Mucho, mucho tiempo y distancia (medio mundo es la cantidad recomendada).

7. El “voy a hablar con tu mamá”.

75354430
Adivina con quién está hablando tu mamá

Tú lo sabías, lo presentías… él estaba tejiendo sus redes malévolas. No te iba a soltar tan fácilmente.El hecho de que pasara dos horas platicando con tu mamá era una llamada de emergencia. Pero no hiciste caso. También te hiciste de la vista gorda cuando le regaló un juego de Nintendo a tu hermanito… sin que te preguntara. O ese hueso de carnaza semanal para tu perrita Cuqui. O esas cervezas con tu mejor amigo.

El fin estaba escrito desde el principio: tú y él no eran compatibles… pero en ese tiempo tú te sentías sola… y necesitabas carne rápido, de cualquier forma. Y ese final llegó. No sin drama, no sin lucha, pero final al fin. Pensaste que te habías desecho de él. Satisfecha, regresas a tu cuarto tras una larga discusión y de haber acabado con la relación. Pero entonces escuchas a tu mamá hablando por teléfono con alguien. Es él.

Entonces te das cuenta de que la pesadilla apenas empieza: tus amigos se volvieron sus amigos, tu perro lo obedece más a él, tu mamá quiere “platicar contigo acerca de algo”, y tu hermano te pregunta cuándo volverá él.

Dios te agarre bautizada.

La cura a este corazón roto: No hay cura. Una combinación de todas las anteriores podría funcionar.

Comentarios

[…] Los siete tipos de corazones rotos [humor]quenpompo.com/2009/06/los-siete-tipos-de-corazones-rotos/ por nevocus hace pocos segundos […]

[…] Te dirán que pares esta vida disoluta. Quen Pompó también. Pero todos sabemos lo inevitable. Ese corazón roto no sale así de fácil. Ve y dile que l@ amas, y lleva mariachi. Que se […]

Irene dice:

Faltó el tipo: Soy un adulto y no manejo las relaciones como un bebé.

Jajajaja, tú y yo sabemos que ese tipo no existe.

[…] amor… ¿no te lo quieres comer tú?”  No olvides que la cerveza es tu amiga, úsala. Itera este comportamiento durante dos meses y lograrás entre 5 y 10 kilos de ganancia. Y recuerda que a pesar de que saber cocinar va en […]

Deja un comentario