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Quen Pompó

Humor para gente que piensa

Por qué las marchas son buenas para la ciudad

Los habitantes de la H. Ciudad de México saben que de un momento a otro, cualquier calle, por importante que sea, puede ser invadida e inhabilitada para el tráfico vehicular por grupos completamente aleatorios. Protestan los que están a favor y en contra del TLC, protestan los que quieren que las tarifas del transporte público suban y los que quieren que bajen, protestan los que están a favor del segundo piso y los que están en contra, los que quieren la liberación del Tibet y los que niegan su existencia, los que quieren matar más toros y los que ya no quieren que maten. En el Distrito Federal protestan todos, absolutamente todos.

Hay algunas personas que se molestan cuando una marcha bloquea Circuito Interior, Reforma o alguna otra avenida principal. Pero los editores de Quen Pompó (amantes y organizadores de marchas multitudinarias) creen que la tradición de las marchas en la Ciudad debe mantenerse y perpetuarse. A continuación presentamos algunas de las razones para disfrutar de las manifestaciones cotidianas que bloquean durante horas las principales arterias de la capital.

Después de leer este artículo, al ver una marcha
estarás completamente orgulloso(a) de tu ciudad. Garantizado.

 

1. Es una tradición milenaria.

Protestar en las calles es algo tan mexicano como el maiz, el ‘ahorita’ y los piropos que tanto odian las feministas y los emos (las primeras porque les ofenden que se los digan, los segundos porque nadie se los dice, y de hecho nadie les dice nada porque les tenemos lástima). Al bloquear la calle y gritar consignas pegajosas, estamos honrando a nuestros antepasados y a la historia prehispánica que tanto nos gusta recordar (aunque los capitalinos sigamos creyendo que los triciclos ‘Apache’ eran los que usaban los aztecas).

Es un honor ancestral estorbarles a todos los demás.

 

2. Una dosis de cultura para la Capital.

Hay capitalinos que se quejan porque en la Ciudad no hay espacio para la cultura. No bastan los teatros, museos, centros culturales, bibliotecas, hemerotecas, filmotecas, festivales, ferias, exposiciones, galerías al aire libre, monumentos históricos, conciertos, conferencias, entre muchas otras cosas (pueden visitar CulturaDF para mayor información). No bastan. Los capitalimos queremos más. Por eso salimos a las calles a extender la cultura y la vivencia de las buenas costumbres.
 
A esto nos referimos con cultura y buenas costumbres.

3. Conoces los problemas del país (aunque realmente no te importen).

Sin importar qué tan lejano y/o insignificante sea el problema, ten por seguro que llegará hasta la Capital. ¿Por qué? La respuesta es un poco obvia: en la Ciudad de México está concentrado todo el poder y el gobierno que lo acompaña. En el Distrito Federal está la administración de aduanas, la Secretaría de Marina, el Instituto Nacional de Migración, la Secretaría de la Reforma Agraria, la Comisión para resolver el conflicto del EZLN (recuerden que marcharon desde Chiapas a la Capital), la SAGARPA (que incluye todo lo que en el DF no hay: agricultura, ganadería, desarrollo rural y pesca), y todas las Seretarías y organismos de la República. Los capitalinos conocemos los problemas del resto del país, y al permitir las marchas, también somos parte de la solución.
 
“Hemos venido desde Baja California Sur hasta la Capital para exigir granos para la siembra”
 

4. Ahorras miles de pesos de terapias.

¿Cuánto cuesta por hora un psicólogo que puede ayudarte a desarrollar tolerancia a la frustración? ¿Cuántos tratamientos se necesitan para incrementar tu paciencia? Al ver una marcha que bloquea tu camino sabes que a) no puedes hacer nada para que termine antes de lo planeado, y b) te puede ir peor si intentas cualquier cosa. Así que la mejor opción es relajarte, sintonizar tu estación de radio favorita y esperar pacientemente a que la masa de gente deje de bloquear el asfalto. Esta terapia repetida varias veces al mes te transformará en una persona tranquila, paciente y completamente sana en todos los sentidos. Por supuesto, si no sabes afrontar de forma madura las manifestaciones, es probable que pierdas los estribos y te mudes a alguna otra parte de la República con los provincianitos esos. ¡Wacala!
 
 
En la Ciudad de México, Freud es cosa del pasado.

5. Incluyen porras creativas que muestran el ingenio mexicano

Es una gran oportunidad para mostrar el característico ingenio mexicano, que sirve solamente para este tipo de cosas pero no para cualquier actividad productiva. Las marchas ayudan a que no se desaproveche la abundante imaginación de los capitalinos, por ejemplo haciendo consignas pegajosas:
“Qué casualidad, qué casualidad, aumenta la pobreza y el gasto militar”
“El pueblo unido, funciona sin partido”
También se aprovecha el ingenio haciendo trajes, banderas y mascotas para adornar las marchas.
 
Juan Maizín, la mascota de la C.N.C.

 

6. Demuestran el compañerismo del mexicano

Al organizar una manifestación siempre se unirán otros sindicatos, grupos, organizaciones, pandillas, gremios, partidos políticos afines, jaurías e incluso acarreados pagados por algún primo político lejano (que seguro es narco). Este es el compañerismo que profesamos los mexicanos: nadie debe beber ni marchar en solitario.

Juntos siempre, ya sea en la bebida, en las marchas e incluso en la cárcel.

 

Quen Pompó agradece la valiosa colaboración de Mariano Rentería por dar la idea para este artículo. Su premio será participar como invitado de honor en la próxima marcha organizada por Quen Pompó.

Comentarios

Jajajajaja, qué buen artículo

Zorro dice:

jajaja, qué mal comentario

[…] ya lo hemos discutido en un post anterior, aunque las marchas son molestas, a la ciudad de México le vienen bien […]

[…] “está haciendo todo lo posible para resolver el problema de forma pacífica”. Además, las marchas son algo bueno para la ciudad, y hay que promoverlas al […]

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