La verdad es que aún no me caía el veinte, me levanté y todavía andaba medio pedo. La perfecta combinación cerveza-ron-tequila-vodka, me había tumbado la noche anterior. La luz intensa me lastimaba los ojos mientras me daba cuenta que tenía dolor de cabeza.
Estas cosas son normales en cualquier alcohólico… lo que no es normal fue lo que me di cuenta a continuación. Al ponerme los pantalones, estaban tiesos, como con una mancha negra y tenían pequeños pedacitos de color naranja, verde y rojo. La ropa interior estaba en el mismo estado. Bajé y entonces me contaron la “hazaña”.
Ligué a una jovencita, que para estudio de caso, nombraremos Orgasmoenlosojos. Platicamos, bebimos, platicamos, bebimos, platicamos, bebimos, nos pusimos muy ebrios, bebimos y entonces decidimos subir a un lugar más privado.

[Nota del editor]: Ya quisieras, Carlos
- ¿Tu quiereshh?
- Yo ando bien caliente, sacala y hazme tuya.
- ¿Pero asi derecho como va? Así hasta el tequila raspa…
Y eso hice… el gran error fue no preguntar si vomitaba cuando le metían el abatelenguas… porque al primer intento de fellatio, la comida de la cocina de Doña Chona, semidigerida por la chica, yacía en mi uyullui junto con los restos de la Cuba Libre virgen que ella se había tomado…
[La Taberna de Carlos se publica como pago a una apuesta que perdió el Pachas contra unos albañiles que le iban a las Chivas. Disculpe las molestias, nuestro equipo de astrólogos está buscando una solución]


