Mexicanadas

Papeles, joven

Esta semana fui atracado por policías de transito, por no llevar espejo en la puerta del copiloto.  23 llegaron y me asediaron imputandome todos los crímenes viales conocidos como ir demasiado cerca de la línea punteada y no hacer alto total en verde previendo el amarillo. Me sacaron una version ínfima y arrugada de algo que alegaban era el regrlamento de tránsito; en realidad podía ser cualquier cosa. Les dije que, por la virgencita, yo no había tenido la culpa.

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¡Al abordaje!

Pero la verdad es obvia, los agentes de transito no tienen religión y comen niños en las noches. Las academias de policía mexicanas tienen un formulario de entrada que obliga a seleccionar policía de transito o de seguridad. “Con éste si ganas” le dijeron a Don Chepe quien intento entrar de policía de tránsito en los 50’s. “En la academia, me hicieron abjurar de la única y verdadera, me pegaron y me dijeron que Alá es dios y Mahoma su profeta.”

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 Don Chepe, padre del patrón, El pachas, hoy.

La evolución de su disfraz ha cambiado a lo largo del tiempo, el viejo Don Chepe les decía tamarindos, en mi infancia recuerdo haber visto unos enfundados en gris y ahora portan fluorescencias. “Te hacen matar un conejo con los dientes” Don Chepe salio del trabajo en su primera semana. “Me estaba muriendo de hambre, jamás supe cómo mis compañeros llegaban con cadenas de oro”

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Don Chepe ayer

Fue entonces cuando los polis me pidieron los papeles. Les di mi licencia y me dijeron “esta bien, pero ¿qué es lo que quiere?, nos lo vamos a llevar y la multa es de 2000 pesos” Don Chepe cuenta que cuando llegas hasta arriba tienes el privilegio para “ponerle hasta dibujitos al reglamento” en los últimos 50 años las multas han subido en 300%.7927[1]     _44574662_policia203bap[1]

¿El futuro?

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Deporte, Mexicanadas

¿Puede México ganar algún mundial?

En estos días TODOS HABLAN DEL MUNDIAL. Incluyendo a QuenPompó.

Nuestro equipo de expertos identificó a la mediocridad de la selección mexicana como una causa del subdesarrollo del pueblo mexicano. Sin embargo, en esta crisis económica causada por un ciclo de frustración del cual ya hemos hablado, el futball es lo único que evita que México se hunda en su propia inmundicia.

Ante esta insana dependencia (que nos aqueja desde 1972), debemos preguntarnos: ¿puede México realmente ganar el mundial? Esta pregunta ha estado en el aire durante muchas décadas y nunca se ha dado una respuesta satisfactoria. Reformulo mi pregunta:

¿Puede México ganar algún mundial?

La respuesta que daría cualquier político es:

” México es un país conformado por ciudadanos y ciudadanas con esperanza y con fuerza para lograr lo mejor y para convertir su entorno en un mejor país. Yo tengo confianza que nuestra historia, renovada día a día gracias al esfuerzo de cada uno de los habitantes de este país, será mejor y cada día más llena de esperanza y plenitud para todos. Es primordial recordar que México no se hizo solo, sino gracias al trabajo incansable de los heroes que nos dieron patria y libertad. La tristeza no es parte del entorno social que queremos mostrar a los extranjeros que visitan nuestras tierras. Tierras limpias, hermosas y llenas de vida. La biodiversidad que caracteriza a México es uno de los grandes valores que debemos recordar al momento de ejercer nuestro derecho como Selección Mexicana”.

La respuesta que daría cualquier fanático de la selección es:

“Psss, ¡claro! Si estos batos zon rete chidos. Kuando andan coriendo y patiando la bola pus como k se siente el orgullo de zer mejicano de corason. Psss todos en mi jacal stamos rete emosionados porque cada quatro años seguimos a la selexión a donde balla, y siempre le echamos porras y ni a la chamba boy porque todos estamos allí con nuestro ekipo. Psss con asta desirte que el Juacho se lanso en un varco hasta Suda Africa para los partidos. Se fue desde enero y psss nos escrivió ke llegó en marso y se puso a labar coladeras, que es lo mesmo que ace aki.”

La respuesta que daría cualquier ciudadano sensato (es decir, ni político, ni fanático de un equipo mediocre) es:

“No. México sólo ha pasado dos veces a cuartos de final, y siempre ha sido descalificado. ¿No es tiempo de dejar de pensar en un deporte en el que simplemente no damos una, y dedicarnos a algo que sabemos hacer bien como… como…¿?”

Estas son las cinco razones de QuenPompó por las cuales México nunca ganará un mundial:

1. Los mexicanos celebran la mediocridad como un deporte nacional.

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“Bueno, al menos perdimos sólo por tres goles”

Las constantes visitas al Ángel de la Independencia para celebrar a la selección mexicana es una muestra de la baja -tirando a nula- autoestima de los mexicanos. ¿Han notado que sin importar el resultado de los partidos de la selección SIEMPRE hay gente que va a celebrar al Ángel? La razón es obvia. La gente no celebra ganar un partido de futball. Celebra que México haya estado en un partido de futball.

¿Recuerdan en la primaria la emoción que se sentía ser escogido por alguna persona popular para jugar en su equipo de quemados o de futball? Lo importante no era ganar el partido, sino ser parte del equipo de los populares. El efecto es igual con la selección: “¡Qué emoción, nos escogieron para participar en el mundial! Somos parte importante del mundo”. En parte es cierto. Sólo 32 países pueden darse el lujo de participar en el mundial, y si México es parte de esos 32, no importa si gana o pierde. ¡Ya es un ganador! La selección lo sabe, y se pone nerviosa al jugar contra otros equipos que sí merecen ser escogidos para participar en el mundial.

 

2. La selección mexicana está conformada por sindicalizados.

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“No se preocupen chavos, yo les consigo más prestaciones”

En México, todo el gobierno y los servicios privados están dominados por sindicatos. Todos conocemos las características de los sindicalizados:

  • Flojos.
  • Demandantes.
  • Dormilones.
  • Lectores asiduos del Gráfico o el Metro.
  • Nacos (en todas sus expresiones).
  • Gritones y revoltosos.
  • Abusivos.
  • Miserables.
  • Mediocres.

La selección mexicana tiene las características de un sindicato peor que el de mineros o el de electricistas, que no acepta que ya no existe Luz y Fuerza del Centro. Nuestros jugadores de futball no entrenan todo el tiempo. De hecho, se la pasan en antros, burdeles, hoteles, cantinas, cámaras de senadores, prostíbulos, orgías y, por supuesto, reuniones sindicales. Sólo una pequeña parte del tiempo la utilizan para entrenar.

Pero en un sindicato el trabajo no es lo importante, sino la antiguedad y la esclavitud. Si el dirigente sindical necesita acarreados para un evento político, todos los afiliados deben presentarse y gritar “Estamos contigo” o “Estamos contra ti”, según se requiera.

Los jugadores de la selección son una parte muy importante del sindicato y reciben prestaciones y muchos lujos. Por supuesto, todo esto les corresponde no por su esfuerzo personal, sino por su antiguedad y la servilidad hacia los dirigentes sindicales.

 

3. Cada día seguimos el mundial 22 horas en la televisión.

 “Ya va a comenzar la repetición del partido. Después veré el resumen y los comentarios de los expertos”

México es el país más obeso de todo el mundo. Esto es algo fácil de decir y de creer porque todos los días en la calle nos topamos con taqueros, voceadores, policías, amulantes, empresarios, etc., con abundantes barrigas y cinturones a punto de desaparecer. El paisaje mexicano es hoy día obeso y víctima de la televisión y la sedentariedad sindical. Ante esta situación, encontrar al menos 20 personas con una condición física aceptable para realizar deporte es todo un reto.

Los jugadores de la selección no son los mejores jugadores de México, sino aquellos a los cuales les quedan los uniformes talla mediana. De entre cientos de jugadores de las liguillas mexicanas, se escogen los menos pesados para no pagar sobrepeso en los aviones.

Esta triste realidad la podemos agradecer a Televisa, TV Azteca, Cadena Tres y los muchos canales deportivos dedicados a repetir los partidos una y otra vez, y a presentar resúmenes y comentarios sin fin sobre un vil partido de 90 minutos. Si se limitara la cantidad de futball que podemos ver en la televisión, estoy seguro que mucha más gente lo practicaría y muchos menos estarían convirtiéndose en cerdos obesos. Tal vez así podamos escoger entre varios jugadores buenos y no sólo entre los menos obesos.

 

4. La economía mexicana depende del fracaso, no del éxito, por eso las empresas y el Estado prohíben ganar el mundial.

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“Chale, necesito otra botella para calmar esta tristeza. Voy a la tienda por otra… bueno, otras dos”.

La melancolía nos une. El fracaso nos anima. Las canciones más famosas de compositores mexicanos hablan sobre desamor, trsiteza, engaño, muerte y resignación. Cuando estamos tristes, no hay nada que nos detenga: “Deme otra ronda de cervezas para mí y para todos los amigos que comparten conmigo este dolor en el alma”. La pena, además, nunca para. Basta recordar la ilusión que teníamos en un principio para sentirnos mal y de nuevo comprar alcohol, comida, drogas, etc.

La emoción no motiva la economía. Al ganar un partido, la gente no necesita cosas para cambiar su estado de ánimo. Al contrario, se siente tan bien que se le olvida comer, beber, ir al baño, volver a casa. La felicidad de ganar un partido sólo incentiva el consumo al corto plazo (2-5 minutos), pero la tristeza incentiva el consumo durante semanas enteras.

Él triunfo, además, tiene problemas que sacan de quicio a las poblaciones: manifestaciones espontáneas de felicidad, marchas, visitas a lugares tradicionales, etc. Es mejor que todos se queden en sus casas o en pequeños grupos y que consuman cosas, en lugar de hacer revuelo sin atascarse de alicientes.

 

5. Nuestros seleccionados son elegidos por los compadres. 

 “Compadre, qué bueno que mi hijo sí pudo ir al mundial, sabía que sí cumpliría su promesa”

En México, la figura del compadre equivale al padrino italiano. La mafia mexicana se maneja por compadrazgos y por promesas familiares que no pueden romperse. La Selección mexicana no es la excepción: los seleccionados fueron elegidos con base en relaciones familiares y de compadrazgo.

 

Entonces, no podemos esperar que ganen a) jugadores mediocres, b) elegidos sólo por su buena condición física (pero no técnica), c) sindicalizados, d) amenazados para no ganar y e) sólo escogidos porque tienen la fortuna de ser hijos de algún compadre importante.

Aclaración: El presente escrito no tiene validez oficial y no debe ser citado como una fuente confiable de información. Al igual que la mayoría de los escritos de QuenPompó, este escrito fue plagiado en su totalidad de un blog ecuatoriano dirigido por un hospital para el tratamiento mental de jardineros y pederastas. Cualquier comentario o amenaza, recomendamos que se la diga a quien más confianza le tenga, y que deje de visitar QuenPompó al menos durante 4 años, para recuperar gradualmente las funciones motrices y sexuales que se pierden al leer los artículos de esta página.
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